TEXTO PRINCIPAL:
DAVID HUME
El Tratado de la naturaleza humana es la cumbre de la filosofía de Hume. "La naturaleza humana, dice, es la única ciencia del hombre". En realidad, todas las ciencias se vinculan con la naturaleza humana, aun aquellas que parecen más independientes, como las matemáticas, la física y la religión natural; porque también éstas forman parte de los conocimientos del hombre y caen bajo el juicio de las potencias y las facultades humanas. La primera parte trata del conocimiento humano, el cómo de nuestro conocimiento, las sensaciones... La segunda parte habla de las pasiones. Y en la tercera de la moral.
La filosofía de Hume procede a la vez del empirismo de Locke y del idealismo de Berkeley. Trata de reducir los principios racionales, entre ellos el de la causalidad, a su filtrado humano; por tanto las leyes científicas sólo son válidas para los casos en que la experiencia ha probado su certeza. La sustancia material o espiritual no existe. Es el fenomenismo y agnosticismo absoluto.
Hume influyó en Kant y es inspirador de Adam Smith y de los economistas liberales clásicos.
TEXTOS A COMPARAR:
DESCARTES: DISCURSO DEL MÉTODO

Descartes es considerado como el padre de la filosofía moderna, en gran parte gracias a la publicación de su libro Discurso del método para guiar bien la razón y buscar la verdad en las ciencias, en 1637. El título completo en francés era Discours de la méthode pour bien conduire sa raison, et chercher la vérité dans les sciences, plus la Dioptrique, les Météores et la Géometrie qui sont des essais de cette méthode. La Dioptrique, que trata de los descubrimientos que hizo Descartes en el campo de la óptica; los Météores, que explica en detalle sus teorías sobre algunos fenómenos naturales como el arco iris, y la Géométrie, en la que explica los importantes progresos que hizo en el ámbito de la geometría y su relación con el álgebra; eran tres apéndices en los que se demostraba el uso del método general de Descartes. Descartes decidió escribir el libro en francés para que fuera accesible al número más amplio posible de personas francófonas, siguiendo de este modo el ejemplo de Galileo, que escribió en italiano por los mismos motivos. Las suyas fueron algunas de las primeras obras de importancia intelectual en ser publicadas en idiomas vernáculos, y no en el latín propio de la Iglesia y las universidades.
KANT:
Si la elaboración de los conocimientos pertenecientes al dominio de la razón llevan o no el camino
seguro de una ciencia, es algo que pronto puede apreciarse por el resultado. Cuando, tras muchos
preparativos y aprestos, la razón se queda estancada inmediatamente de llegar a su fin; o cuando,
para alcanzarlo, se ve obligada a retroceder una y otra vez y a tomar otro camino; cuando,
igualmente, no es posible poner de acuerdo a los distintos colaboradores sobre la manera de realizar
el objetivo común; cuando esto ocurre se puede estar convencido de que semejante estudio está
todavía muy lejos de haber encontrado el camino seguro de una ciencia: no es más que un andar a
tientas. Y constituye un mérito de la razón averiguar dicho camino, dentro de lo posible, aun a costa
de abandonar como inútil algo que se hallaba contenido en el fin adoptado anteriormente sin
reflexión.
2
Que la lógica ha tomado este camino seguro desde los tiempos más antiguos es algo que puede
inferirse del hecho de que no ha necesitado dar ningún paso atrás desde Aristóteles, salvo que se
quieran considerar como correcciones la supresión de ciertas sutilezas innecesarias o la clarificación
de lo expuesto, aspectos que afectan a la elegancia, más que a la certeza de la ciencia. Lo curioso de
la lógica es que tampoco haya sido capaz, hasta hoy, de avanzar un solo paso. Según todas las
apariencias se halla, pues, definitivamente concluida. En efecto, si algunos autores modernos han
pensado ampliarla a base de introducir en ella capítulos, bien sea psicológicos, sobre las distintas
facultades de conocimiento (imaginación, agudeza), bien sea metafísicos, sobre el origen del
conocimiento o de los distintos tipos de certeza, de acuerdo con la diversidad de objetos (idealismo,
escepticismo, etc.), bien sea antropológicos sobre los prejuicios (sus causas y los remedios en
contra), ello procede de a ignorancia de tales autores acerca del carácter peculiar de esa ciencia.
Permitir que las ciencias se invadan mutuamente no es ampliarlas, sino desfigurarlas. Ahora bien, los
límites de la lógica están señalados con plena exactitud por ser una ciencia que no hace más que
exponer detalladamente y demostrar con rigor las reglas formales de todo pensamiento, sea éste a
priori o empírico, sea cual sea su comienzo o su objeto, sean los que sean los obstáculos, fortuitos o
naturales, que encuentre en nuestro psiquismo.
NIETZSCHE:
Como un recurso literario, Nietzsche emplea una imaginaria versión de Zaratustra, que no representa al personaje histórico pero le sirve como portavoz y símbolo de las ideas principales sobre las que se asienta toda su obra y que son exhaustivamente tratadas a lo largo de este libro: la muerte de Dios, el Übermensch, la voluntad de poder y (definido por primera vez, aunque no desarrollado explícitamente) el eterno retorno de la vida.
Se presenta como el profeta supremo, superior en sabiduría y conocimiento al resto de los humanos. Nietzsche lo emplea como contraposición a la doctrina de la Iglesia católica, a la que considera heredera de Sócrates en cuanto a la manera de entender la vida. Zaratustra fue escogido por el autor como ejemplo de la filosofía presocrática, para explicar su teoría del Übermensch (‘superhombre’ o ‘suprahombre’), vitalista y naturalista, y para reivindicar la aceptación de los aspectos negativos y positivos de la vida. En definitiva, para proponer una actitud de aceptación de la vida en su plenitud y negación del más allá, que en su opinión era la causa de la debilidad humana.
Zaratustra es un ermitaño que vive recluido en la montaña, donde a lo largo de su retiro reflexiona sobre la vida y la naturaleza del hombre. Una vez siente que es el momento adecuado, decide regresar al mundo para comunicarle el fruto de su conocimiento.
En cierto modo, y como recursiva referencia a la Biblia y la tradición cristiana, presente a lo largo de toda la obra, Zaratustra es un mesías que lleva al hombre la noticia de su salvación; y al igual que Juan el Bautista anunció la llegada de Jesús, Zaratustra proclama el advenimiento del Übermensch.
Es evidente desde el principio el parangón que Nietzsche hace de sí mismo, proyectado sobre la figura del profeta Zaratustra. Siente la necesidad de transmitir su conocimiento al mundo, para lo cual escribe un libro. De modo similar, en su afán comunicador Zaratustra desciende de la montaña y se mezcla con el pueblo.
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